Aprender es una necesidad básica de l@s niñ@s.

Aprender es una necesidad básica de l@s niñ@s, es innato al proceso de desarrollo del ser humano y de su cerebro. Se expresa en la curiosidad y en la necesidad de movimiento de l@s niñ@s, y no atenderlo de forma adecuada, produce alteraciones en el desarrollo de los niños que se reflejan en trastornos en el comportamiento, en la falta de exploración, en la depresión, etc.

El cerebro en su proceso de desarrollo necesita entender los estímulos que le llegan del entorno. En la medida que crece la capacidad de entender este entorno, las conexiones neuronales son cada vez más complejas, y la necesidad de aprendizaje es más compleja. Igual que hay procesos de desarrollo emocional, motriz y social, innatos al ser humano, hay un proceso de desarrollo cognitivo espontáneo. Aprender es un proceso biológicamente placentero y sólo necesita de entornos adecuados para que se produzca.

El primer aprendizaje se va dando a través de los movimientos y las interacciones con la figura materna. Poco a poco, en la medida que se va desarrollando el cerebro, el/la niñ@ va adquiriendo consciencia de si mismo y del entorno. Sus movimientos e interacciones son cada vez más complejos.

El mecanismo básico detrás de ello, es el placer: las necesidades básicas necesitan ser satisfechas, esta satisfacción genera placer, que a su vez genera nuevos deseos. Es el ciclo que se va dando a través de los neurotransmisores dopamina, noradrenalina y serotonina.

Además de las necesidades de alimento, afectividad y contención, que necesitan ser satisfechas de forma placentera para evolucionar de forma sana, también existen las necesidades de movimiento, de interacción social y de entender el entorno, que están intimidamente relacionadas.

Desde el contacto afectivo-emocional con la madre, en el cual el bebe se va autorregulando fisiológica y emocionalmente, l@s niñ@s van adquiriendo vivencias placenteras que les estimulan para seguir explorando el entorno cada vez más amplio y complejo. El mismo proceso de toma de consciencia de uno mismo y del otro, existe en la toma de consciencia del entorno.

Este proceso de toma de consciencia y de necesidad de entendimiento del entorno es gradual, y evoluciona desde lo afectivo-emocional, pasando por lo motriz, lo concreto hasta lo abstracto. Es un error pensar que tenemos que enseñar o estimular a l@s niñ@s para que aprendan. Necesitan entornos adaptados a sus necesidades afectivas y sociales, en los cuales las vivencias y los materiales les satisfacen la necesidad de querer entender a través de la investigación y exploración. Necesitan de adultos que les acompañen en todo este proceso: personas que en primera instancia les brindan la seguridad afectiva que necesitan, ayudan en la gestión social y facilitan el proceso de aprendizaje cognitivo.

Hendrik Vaneeckhaute

Psicomotricista y Especialista en Prevención y Salud Infantil

Formador de profesionales de la educación y de madres y padres.

Psicomotricista en grupos de psicomotricidad relacional en niveles educativos y re-educativos y en sesiones terapéuticas individuales.

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